NUEVA YORK._ “Estrangulé a mi esposa, lo siento”, fueron las únicas palabras dichas ayer jueves en la Corte Criminal de Long Island por William Walsh, al admitir el asesinato por asfixia de su esposa Leah, una maestra de educación especial en el sistema de educación pública de Nueva York.
El convicto asesino de 31 años de edad, había aparecido llorando ante los medios de comunicación y clamando a las autoridades porque lo ayudaran a encontrar a su compañera con “vida” después de haber descuartizado el cadáver y esconderlo en una maleza en el norte de unas colinas del poblado de Bethpage (Long Island), luego de matar a la profesora el 26 de octubre del 2008.
Ayer jueves y ante las abrumadoras evidencias que lo incriminaron, finalmente confesó el estrangulamiento de la educadora y a cambio de su declaratoria de culpabilidad, será condenado entre 18 años de cárcel a cadena perpetua el 23 de junio.
Después de meter los restos del cuerpo de su esposa en bolsas plásticas y tirarlas en la zona boscosa de las colinas, Walsh, fue al gimnasio como lo hacía todos los días y luego denunció la “desaparición” de su esposa a las autoridades del condado Nassau, dijeron los fiscales.
Tras pasar toda la mañana haciendo ejercicios, Walsh esperó hasta las 10:00 de la noche para colocar el cadáver de la mujer en el asiento del co piloto de su auto Ford Focus y se dirigió al bosque en una autopista de Long Island donde arrojó los restos.
Después abandonó el coche a la vera de la carretera Seaford – Oyster Bay próximo a la salida 10 y pidió auxilio. Antes de su arresto y tres días después de haber estrangulado a la maestra, Walsh apareció en los medios de comunicación “sollozando” y pidiendo la ayuda de la comunidad para encontrar a la víctima.
La occisa fue maestra de educación especial en la escuela de Lenguaje y Comunicación para el Desarrollo en el poblado de Glen Cove (Long Island).
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